Canto a mi mismo
Canto a mi mismo en este sitio,
con mi alma robusta y vigorosa.
¡Oh juventud elástica y activa!
¡Oh, virilidad equilibrada, florecida y plenaria!
Cuanto amo me persigue,
mis amigos me sofocan,
se amontonan sobre mis labios,
se apelotonan en los poros de mi piel,
me estrujan en las calles,
en los vestíbulos,
me visitan desnudos por la noche…
¡Hola! Me gritan por el día desde las rocas de los ríos;
se ciernen y pían sobre mi cabeza,
me llaman por mi nombre desde los huertos,
desde las viñas,
desde la maraña de los arbustos;
encienden todos los momentos de mi vida,
acarician mi cuerpo con dedos y labios balsámicos,
se sacan en silencio el corazón a puñados para ofrecérmelo generosos…
¡Y tú, senectud que llegas magnífica!
¡Bienvenida seas, gracia inefable de los días agonizantes!
Las edades proclaman lo que son y lo que crece después y fuera de ellas,
