Canto a mi mismo
Canto a mi mismo y el silencio de la muerte proclama tanto como ellas.
Abro mi escotillĂłn en la noche y veo constelaciones sembradas en el infinito.
Y todo cuanto veo se multiplica y se pierde más allá,
se liga con sistemas invisibles,
se extiende y se expande más allá…
siempre más allá y más allá…
Mi sol tiene su sol y alrededor de él gira sin descanso;
va con sus camaradas de un sistema superior
y otros mayores siguen
y otros mayores y mayores…
Todo gira, nada se para ni puede pararse.
Si yo, tĂş, todos los mundos, todo cuanto existe debajo y fuera de esos mundos, se tornase de pronto en una pálida neblina, nada importarĂa en el tiempo…
Seguramente volverĂamos a estar donde ahora,
seguirĂamos caminando adonde vamos
y después… más allá y más allá.
Más allá de mis ojos está el espacio sin lĂmites
y más allá de mis números está el tiempo sin ritmo: Dios.
Con Él tengo hecha una cita que se cumplirá.