Canto a mi mismo
Canto a mi mismo El amor no recompensado y el desprecio le herirán más que el acero afilado.
Será el primero en la pelea,
en montar a caballo,
en tirar al blanco,
en dirigir un esquife,
en tocar el banjo
y en inventar una canción.
Preferirá los rostros hirsutos, llenos de cicatrices y tostados por el sol.
Enseño a huir de mÃ.
Pero ¿quién puede huir de m�
A ti, quienquiera que seas, te perseguiré desde ahora,
y mis palabras te zumbarán en los oÃdos sin descanso, hasta que las entiendas.
No digo estas cosas por un dólar,
ni para matar el tiempo hasta que llegue el barco.
Digo tu discurso y hablo con tu lengua que, amarrada en tu boca, comienza en la mÃa a desatarse.
Y digo que nunca hablaré de la muerte y del amor en un sitio cerrado,
y que sólo me entregaré a aquel o a aquella que vivan conmigo al aire libre.
Si quieres entenderme, ven a las sierras y a las playas abiertas.