Canto a mi mismo
Canto a mi mismo El alce ligero del norte,
el gato que dormita en el umbral,
el vencejo,
el topo,
las crÃas de la cerda que tiran de las ubres,
y los pollos de la galli-pava bajo las alas entreabiertas,
se mueven bajo la misma ley que yo.
La presión de mis pies sobre la tierra
levanta miles y miles de emociones
que desprecian este esfuerzo mÃo por definirlas.
Amo el campo abierto y fecundo,
a los hombres que cuidan el ganado,
a los que respiran el aire del mar y de los bosques,
a los constructores y a los tripulantes de navÃos,
a los que blanden el hacha y la mandarria
y a los domadores de caballos…
VivirÃa, comerÃa y dormirÃa con ellos semanas y semanas.
Lo corriente y lo tosco,
lo cercano y lo fácil soy yo mismo.
Voy hacia mi suerte,
me ofrezco entero sabiendo que gano siempre en la partida