Canto a mi mismo
Canto a mi mismo en la imprenta donde las prensas hacen girar sus cilindros…
Donde quiera que el corazón del hombre golpea asfixiando y prisionero contra la reja dura de las costillas…
Aquí estoy,
donde el globo ingrávido y periforme flota y se levanta (dentro voy yo mirando tranquilamente hacia abajo),
donde el carro de la vida puede despeñarse,
donde el fuego del sol incuba los huevos verduzcos en la arena removida,
donde la hembra de la ballena nada con la cría al lado, sin abandonarla jamás,
donde el barco de vapor despliega el largo y negro gallardete del humo,
donde el bergantín en llamas es arrastrado por corrientes desconocidas…
Aquí estoy,
en el légamo viscoso donde crecen las lampreas,
donde los cadáveres se pudren,
donde la bandera de plurales estrellas flamea a la cabeza de los regimientos…
Aquí estoy,
acercándome a Manhattan por la lengua estrecha de la isla,