Hojas de hierba
Hojas de hierba De lo que el divino esposo no ignora de la obra de la paternidad,
De la exultación de la victoria y del alivio, del abrazo de la compañera en la noche,
Del poema viviente de los ojos, de las manos, de las caderas y de los pechos,
Del brazo tembloroso que se aferra,
Del cuerpo que se curva y de la lucha,
De lado a lado, nuestros pies que rechazan la manta,
De la que no quiere dejarme y a la que no quiero dejar,
(Un momento, oh tierna que me esperas, y ya vuelvo),
De la hora de las estrellas que resplandecen y del rocío que cae,
Emergiendo de la noche, asomándome,
Yo te celebro, acto divino, y a vosotros, engendrados hijos,
Y a vosotras, fuertes entrañas.