Hojas de hierba
Hojas de hierba Lo mejor de mí quedará cuando yo no sea visible; para ese fin me he preparado sin tregua.
¿Qué más hay que me demoro y me detengo y me agazapo con la boca abierta?
¿Hay acaso un adiós definitivo?
Mis cantos han cesado, los abandono,
Desde la mampara que me ocultó, me acerco a ti, sólo a ti.
Camarada, esto no es un libro,
El que lo toca, toca a un hombre,
(¿Es de noche? ¿Estamos solos los dos?).
Me tienes a mí y yo te tengo, me sujetas y te sujeto,
Salto desde las páginas a tus brazos, la muerte me llama.
Oh, cómo me adormecen tus dedos,
Tu aliento me llega como un rocío, tu pulso arrulla el tímpano de mi oído,
Me inunda de pies a cabeza,
Es delicioso; basta.
Basta, oh acto imprevisto y secreto,
Basta, oh presente que me dejas, basta, oh tiempo rescatado.
Querido amigo, quienquiera que seas acepta este beso,
Especialmente te lo doy. No me olvides,