Voraz como el mar
Voraz como el mar —Nick… —la voz de Samantha. Su voz. Su exesposa. Su traición convertida en carne y hueso—. No sé si puedes escucharme. No sé si quieres hacerlo. Pero tienes que saberlo. Duncan… él…
Un corte abrupto. Luego, otra voz. FrÃa, venenosa.
—Berg —Duncan Alexander. Como un cuchillo en la espalda—. ¿Disfrutando tu pequeño viaje? Lamento arruinarte la diversión, pero me temo que tu misión ha terminado.
Berg sintió la sangre arder en sus venas.
—Duncan. ¿Qué diablos quieres?
La risa del otro hombre se sintió como el crujir del hielo bajo sus pies.
—Simple. Vas a dar la vuelta. Ahora.
—¿Y si no lo hago?
—Entonces el Golden Adventurer nunca verá otro amanecer.
El puente de mando quedó en silencio.
Berg sabÃa que Duncan era capaz de todo. SabÃa que su alcance llegaba más lejos de lo que cualquiera imaginaba. Y ahora, no solo querÃa verlo fracasar. QuerÃa asegurarse de que nunca volviera a levantarse.
—Capitán —susurró Allen—. ¿Qué hacemos?
Berg cerró los ojos un segundo. Luego, la decisión fue clara.
—Seguimos adelante.
