De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel ¡Estoy tan contento de que te hayas marchado! Sé lo que debe de haberte costado. Hubiera sido una agonÃa para mà pensar que estabas en Inglaterra cuando tu nombre se mencionó en el juicio. Espero que tengas ejemplares de todos mis libros. Todos los mÃos se han vendido. ¡Ojalá viva para tocar tu cabello y tus manos! Creo que tu amor cuidará de mi vida. Si yo muriera, quiero que vivas una plácida y sosegada existencia en algún lugar, con flores, cuadros, libros, y mucho trabajo. Intenta hacerme saber qué es de ti pronto. Te escribo esta carta en medio de un gran sufrimiento; el largo dÃa de hoy en el juzgado me ha agotado. QueridÃsimo muchacho, el más dulce de todos los jóvenes, el más amado y el más amable. ¡Oh!, ¡espérame!, ¡espérame! Sigo siendo, como siempre desde el dÃa que nos conocimos, tu fervoroso y con un amor inmortal.
OSCAR
Cárcel de Su Majestad, Holloway,
3 de mayo de 1895
Querida y maravillosa Esfinge: