De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel En cuanto a ti, me has dado la belleza de la vida en el pasado, y en el futuro si hay algún futuro. Por eso te estaré eternamente agradecido por haberme inspirado con adoración y amor. Aquellos días de placer fueron nuestros albores. Ahora, sumido en la angustia y el dolor, en la pena y la humillación, siento que mi amor por ti y tu amor por mí son los dos signos de mi vida, los sentimientos divinos que vuelven soportable cualquier amargura. Jamás nadie en mi vida ha sido tan querido como tú, jamás ningún amor ha sido tan grande, tan sagrado ni tan hermoso…[20]
Querido muchacho, entre los placeres o en la cárcel, tú y pensar en ti lo eran todo para mí. ¡Oh!, tenme siempre en el corazón; tú jamás estás ausente del mío. Pienso en ti mucho más que en mí mismo, y si a veces me tortura pensar en horribles e infames sufrimientos, pensar en ti me basta para fortalecerme y curar mis heridas. Dejemos que el destino, Némesis o los dioses injustos reciban toda la culpa por todo lo que ha pasado.