De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Todo gran amor tiene su tragedia, y ahora el nuestro también, pero haberte conocido y amado con un fervor tan profundo, haberte tenido durante una parte de mi vida, la única parte que ahora considero hermosa, me basta. Mi pasión se ha quedado sin palabras, pero tú puedes entenderme, sólo tú. Nuestras almas estaban hechas la una para la otra, y al conocer la tuya a través del amor, la mía ha trascendido muchos males, ha entendido la perfección y se ha adentrado en la esencia divina de las cosas.
El dolor, si llega, no puede durar para siempre; a buen seguro, algún día tú y yo volveremos a encontrarnos, y aunque mi rostro sea una máscara desolada y mi cuerpo esté agotado por la soledad, tú y sólo tú reconocerás el alma que es más hermosa por haber conocido la tuya, el alma del artista que encontró su ideal en ti, del amante de la belleza a quien pareciste un ser inmaculado y perfecto. Ahora pienso en ti como en un muchacho de cabello dorado con el corazón del mismo Cristo. Ahora sé que el amor es más grande que cualquier otra cosa. Me has enseñado el secreto divino del mundo.
[N. B.: Esta carta está incompleta].
[? Courtfield Gardens, 2]
[20 de mayo de 1895][21]
Mi niño: