De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Hoy había que presentar los veredictos por separado. Probablemente Taylor esté siendo juzgado en este momento, así que he podido volver aquí. Mi dulce rosa, mi delicada flor, mi lirio de entre los lirios, tal vez sea en la cárcel donde ponga a prueba el poder del amor. Voy a ver si puedo volver dulces las aguas amargas por medio de la intensidad del amor que te profeso. He tenido momentos en los que he pensado que sería más sensato separarnos. ¡Ay!, ¡momentos de debilidad y locura! Ahora veo que eso habría mutilado mi vida, habría arruinado mi arte y habría roto los acordes musicales que conforman un alma perfecta. Incluso cubierto de barro te alabaré, y desde los abismos más profundos te gritaré. En mi soledad estarás conmigo. Estoy decidido a no rebelarme sino a aceptar cualquier injuria a través del fervor del amor, a dejar que mi cuerpo sea deshonrado mientras mi alma conserve tu imagen. Desde tu cabello sedoso hasta tus delicados pies, eres la perfección para mí. El placer nos oculta el amor, pero el dolor lo revela en su esencia. Oh, criatura más amada, si se te acerca alguien herido por el silencio y la soledad, deshonrado y hazmerreír de la gente, ¡oh!, ciérrale las heridas tocándolas y restaura su alma ahogada por la desdicha. Entonces nada te resultará difícil, y recuerda que es la esperanza la que me hace vivir, y sólo esa esperanza. Lo que la sabiduría es para el filósofo y Dios para el santo lo eres tú para mí. Conservarte en mi alma, esa es la meta de este dolor que los hombres llaman vida. Ay, mi amor, a ti que amo más que a nada, blanco narciso en un campo sin segar, piensa en la carga que te cae encima, una carga que sólo el amor puede volver más ligera. Pero no te entristezcas por eso, más bien alégrate de haber llenado con un amor inmortal el alma de un hombre que ahora llora en el infierno, y, sin embargo, lleva el cielo en el corazón. Te amo, te amo, mi corazón es una rosa que tu amor ha hecho florecer, mi vida es un desierto abanicado por la deliciosa brisa de tu aliento, y cuyas frescas primaveras son tus ojos; la huella de tus piececitos me hace valles de sombra, el olor de tu cabello es como mirra, y adondequiera que vayas exhalas los perfumes de la canela.