De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Creemos vivir en una era utilitaria, y no conocemos el uso de nada. Hemos olvidado que el agua puede limpiar y el fuego purificar, y que la tierra es la madre de todos. La consecuencia es que nuestro arte es lunar y juega con las sombras, mientras que el arte griego era solar y trataba directamente de las cosas. Estoy convencido de que hay purificación en las fuerzas elementales, y quiero regresar a ellas y vivir en su presencia. Por supuesto, para alguien tan moderno como yo, enfant de mon siècle, limitarme a contemplar el mundo será delicioso. Tiemblo de placer al pensar que, justo cuando salga de la cárcel, el laburno y las lilas estarán en flor y veré cómo el viento agita con incansable belleza el oro del primero y cómo balancea la pálida púrpura de los penachos de las otras, de manera que el aire será para mí como una Arabia. Linneo se hincó de rodillas y lloró de alegría al ver por primera vez el extenso brezal de una meseta inglesa tachonado de amarillo con los pardos y aromáticos capullos de la retama común,[172] y sé que a mí, para quien las flores forman parte del deseo, me esperan lágrimas entre los pétalos de alguna rosa. Así ha sido desde mi infancia. No hay un solo color oculto en el cáliz de una flor, o en la curva de una concha, a los que mi naturaleza no responda con una sutil afinidad con el alma misma de las cosas. Como Gautier, siempre he sido de esos pour qui le monde visible existe.[173]