De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Quisiera que la copia no se hiciera en papel de seda, sino en un buen papel, como el que se utiliza para las obras de teatro, y que se dejara un amplio margen superior para las correcciones. Una vez que se haya hecho la copia y se haya cotejado con el manuscrito, More debería mandar el original a A. D., y la mecanógrafa debería hacer otra copia para que tú tengas una y yo también. Además, quisiera dos copias mecanografiadas desde la cuarta página del pliego 9 hasta la última página del pliego 14: desde «y la conclusión de todo ello… debo perdonarte» hasta «Entre el arte y yo no hay ninguna» (cito de memoria). También la página 3 del pliego 18 desde «si todo sale bien, recuperaré la libertad» hasta «amargas hierbas» en la página 4.[5] Quisiera que de estos dos fragmentos, junto con cualquier otro que puedas extraer que sea bonito y bienintencionado, como la primera página del pliego 15, mandaras una copia a la señora de Wimbledon —de quien te he hablado, sin mencionar su nombre— y otra a Frankie Forbes-Robertson.[6] Sé que estas dos dulces mujeres estarán interesadas en saber algo de lo que le está pasando a mi alma, no en un sentido teológico, sino tan sólo en el sentido de la conciencia espiritual que está separada de las ocupaciones reales del cuerpo. Es una especie de mensaje o carta que les envío (el único, por supuesto, que me atreveré a mandar). Si Frankie lo desea, puede mostrársela a su hermano Eric, a quien siempre he apreciado, pero por supuesto es un secreto absoluto para el mundo exterior. La señora de Wimbledon también lo sabrá.