De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Por otra parte, More me haría un gran favor si escribiera a toda la gente que ha empeñado o comprado mi abrigo de piel desde que me encarcelaron, y les preguntara de mi parte si tendrían la amabilidad de decirle dónde lo vendieron o empeñaron, pues estoy ansioso por rastrearlo, y si es posible recuperarlo. Lo llevé durante doce años, estuvo por toda América conmigo, acudió a todos mis estrenos, me conoce a la perfección, y realmente lo quiero. La carta debería ser bastante cortés, dirigida primero al hombre; si no contesta, a la mujer. Como fue la esposa la que insistió en que se lo dejara a su cargo, puede mencionar que estoy sorprendido y angustiado, sobre todo porque desde que me encarcelaron he pagado de mi propio bolsillo todos los gastos del empeño, hasta la suma de cincuenta libras que pagó Leverson.[15] Puede afirmarse esto como una razón por la cual estoy angustiado. Hay que guardar sus cartas. Tengo una razón especial para desear que se haga así; de hecho, una razón de vital importancia. Y siendo la carta una petición civilizada, con las razones expuestas en primer lugar, no puede acarrear una disputa o una negación. Sólo necesito pruebas documentales para mi protección.
Espero ver a Frank Harris el sábado de la semana que viene, o pronto. Las noticias sobre la copia de mi carta serán bienvenidas cuando me digas algo del divorcio. Si Arthur Clifton quisiera ver la copia, enséñasela, o tu hermano Aleck. Siempre tuyo,