De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Las cartas de Rossetti son espantosas.[20] A todas luces, falsificaciones de su hermano. Sin embargo, me interesó descubrir que Melmoth de mi tÃo abuelo y Sidonia de mi madre[21] fueron dos de los libros que le fascinaron en su juventud. En lo que respecta a la conspiración contra él en años posteriores, creo que realmente existió, y que los fondos para llevarla a cabo salieron del banco de Hake. La conducta de un tordo en Cheyne Walk[22] me parece muy sospechosa, aunque William Rossetti diga: «No pude discernir nada fuera de lo común en la canción del tordo».
Las cartas de Stevenson, muy decepcionantes también.[23] Ya veo que los entornos románticos son los peores entornos posibles para un escritor romántico. En Gower Street Stevenson podrÃa haber escrito un nuevo Los tres mosqueteros. En Samoa escribió cartas a The Times sobre los alemanes. También veo los rastros de un terrible afán por llevar una vida natural. Uno no deberÃa describir el proceso de cortar leña sin ventaja alguna para uno mismo ni provecho para los demás. De hecho, la vida natural es la vida inconsciente. Stevenson simplemente extendió la esfera de lo artificial al ponerse a escarbar. Su libro, que es desalentador, me ha dado una lección. Si me paso mi futura vida leyendo a Baudelaire en un café, puede que lleve una vida más natural que si me pongo a hacer trabajos de jardinerÃa o a plantar cacao en ciénagas.