De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Debes considerar todo el asunto, pues se debe a ti y tu desatinada acción; ya me harás saber qué pensáis tú y los demás. Por supuesto, actuaste para bien. Pero tu opinión era equivocada. DirÃa cándidamente que de forma gradual estoy alcanzando un estado mental en el que pienso que todo pasa para bien. Tal vez sea cosa de la filosofÃa, de mi corazón roto, de la religión o de la sorda apatÃa de la desesperanza. No obstante, sea cual sea su origen, es un sentimiento muy intenso. Atar a mi esposa a mà en contra de su voluntad serÃa una equivocación. Tiene pleno derecho a su libertad. Y que no me mantuviera serÃa un gran placer para mÃ. Vivir a su costa serÃa ignominioso. Háblalo con More Adey. Dile que te enseñe la carta. Le he escrito. PÃdele a tu hermano Aleck que me dé su consejo. Es de una sensatez extraordinaria.
Ahora cambiemos de tercio.
No habÃa tenido la ocasión de agradecerte los libros. Fueron muy bienvenidos. Fue un golpe que no me permitieran recibir revistas, pero la novela de Meredith[19] me encantó. ¡Qué artista de carácter tan cuerdo! Acierta bastante en su reivindicación de la cordura como lo esencial en un idilio. De todas formas, hasta ahora, en la vida y la literatura sólo encuentra su expresión lo extravagante.