De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Ten la amabilidad de escribirle y copiarle lo que he dicho, y pídele que me dé el saldo correcto del dinero que administra para mi uso. De su préstamo original ya ha recibido el cincuenta por ciento: es el único acreedor que ha recibido algo. Que ni se le ocurra desaparecer ilegalmente y apoderarse del dinero. No lo hará. Por supuesto, si lo intentara, jamás volvería a hablarle ni consentiría verle, y haría saber a todo el mundo, en público y en privado, su deshonrosa conducta. Además, tomaría otras medidas.
También hay otra cuestión: en mi subasta me compró para mí mi propio retrato,[39] el de A. D. que le encargué a Will Rothenstein, y el cuadro en pastel de la Luna de Shannon.[40] Tal vez quiera que se lo pague, ya que dijo que eran un regalo para mí de él y su esposa. Si es así, que lo deduzca de mi deuda con él. Quisiera que se guardaran las tres cosas en algún lugar para mí —en el desván de Hornton Street, o donde sea—, para que pueda encontrarlas cuando me apetezca. ¿Podrías encargarte de ello de inmediato?
La Esfinge tiene (1) La duquesa de Padua. (2) El manuscrito de La santa cortesana. (3) Un fajo de cartas de A. D. ¿Podrías mandarle muchos recuerdos y afectuosos deseos de mi parte y pedirle que se lo dé a Robbie? Querré las tres cosas cuando recupere la libertad. Esta carta es horrible, pero ¿cómo iba a escribir sobre cosas horribles sino de forma horrible? Siempre tuyo,