De profundis y otros escritos de la carcel

De profundis y otros escritos de la carcel

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Es de lo más natural que viviendo en este silencio, en esta soledad, en este aislamiento de todos los humanos y de las influencias humanas, en esta tumba para los que aún no están muertos, el peticionario esté torturado día y noche, en cualquier momento de vigilia, por el temor a la demencia absoluta. Es consciente de que su mente, cerrada artificialmente a todos los intereses racionales e intelectuales, no hace nada, no puede hacer nada más que rumiar en esas formas de perversidad sexual, esas odiosas formas de erotomanía que le han llevado de un lugar elevado y una noble distinción a la celda del convicto y la cárcel común. Es inevitable que lo haga. La mente está forzada a pensar, y cuando se la priva de las condiciones necesarias para una actividad intelectual saludable, como los libros, los utensilios de escritura, el compañerismo, el contacto con el mundo vivo y cosas por el estilo, se convierte, en el caso de los que sufren monomanías sensuales, en presa segura de pasiones mórbidas, imaginaciones obscenas y pensamientos que mancillan, profanan y destruyen. Los crímenes pueden olvidarse o perdonarse, pero los vicios perviven: se apoderan de aquel que por una horrible desgracia o por el destino se ha convertido en su víctima, se esparcen por él como la lepra, se alimentan de él como una extraña enfermedad y, al final, se vuelven una parte esencial del hombre; el arrepentimiento, por agudo que sea, no puede expulsarlos; las lágrimas, por amargas que sean, no pueden limpiarlos; y la vida carcelaria, con su horrible aislamiento de todo aquello que podría salvar un alma desdichada, entrega a la víctima, atada de pies y manos, para que sea poseída y corrompida por los pensamientos que más detesta y de los que, sin embargo, no puede escapar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker