De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Durante más de un año, la mente del peticionario lo ha soportado. Ya no puede soportarlo más. Es bastante consciente del acercamiento de una demencia que no estará confinada únicamente a una porción de su naturaleza, sino que se extenderá por todas partes, y su deseo, su ruego es que su condena remita ahora, de modo que sus amigos puedan llevárselo al extranjero y pueda someterse a un tratamiento médico para que la enfermedad sexual que sufre pueda curarse. Sabe demasiado bien que su carrera como dramaturgo y escritor se ha acabado, y que su nombre se ha borrado del pergamino de la literatura inglesa para no ser remplazado jamás; sabe que sus hijos ya no pueden volver a llevar ese nombre, y que le aguarda una vida oscura en algún paÃs remoto; lo sabe, pues le ha sobrevenido la bancarrota, le espera la pobreza más amarga, y sabe que toda la alegrÃa y la belleza de la existencia le han sido arrebatadas para siempre, pero al menos en toda su desesperanza todavÃa se aferra a la esperanza de que no tendrá que pasar directamente de la cárcel común al manicomio común.