De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel En cualquier caso, no creo que vuelvan a azotar a A.2.11, y eso ya es algo. Pero, por supuesto, carezco de poder para hacer nada más. Simplemente escribà como podrÃa haber escrito cualquier otro preso, si hubiera dispuesto de una pluma y hubiera encontrado un periódico con suficiente amplitud de miras para publicar su carta. Aunque con la carta me veo obligado a detenerme. Forma parte de mi castigo —la nueva parte a la que debo enfrentarme, y a la que estoy enfrentándome con mucha alegrÃa, sin perder las esperanzas ni quejarme—. Incluyo en la carta mi nombre y mi dirección actuales, pero la carta no requiere respuesta alguna. Simplemente es la expresión de una esperanza. Saludos cordiales,
OSCAR WILDE
P.S. Mi abogado acaba de remitirme la carta adjunta. Al parecer, A.2.11 ha sido azotado de nuevo —vea la posdata—. Me parece absolutamente repulsivo. Una vez que haya leÃdo la carta del tipo, rómpala, por supuesto. Tengo su dirección.
[ParÃs]
23 de marzo [de 1898]
Señor: