De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel El peticionario también quisiera señalar que mientras que su salud corporal es mejor aquí en muchos sentidos que cuando estaba en Wandsworth, donde permaneció dos meses en el hospital por un colapso absoluto físico y mental causado por el hambre y el insomnio, desde que está en la cárcel ha perdido casi por completo el oído derecho por un absceso que le ha causado una perforación del tímpano. El médico de la cárcel ha declarado que no puede ofrecer asistencia alguna, y que perderá el oído por completo. No obstante, el peticionario está convencido de que con el cuidado de un especialista extranjero podría conservar el oído. Sir William Dalby,[40] el gran otorrino, le aseguró que con el cuidado adecuado no había ninguna razón en absoluto para perder el oído. Pero a pesar de que el absceso ha durado todo el tiempo del encarcelamiento, y a pesar de que el oído ha ido empeorando cada semana, no se ha hecho nada, ni siquiera un intento de cura. Se le ha limpiado la oreja con agua en tres ocasiones con el propósito de examinarla, eso es todo. Naturalmente, el peticionario, como suele ocurrir, teme que la otra oreja padezca un ataque similar, y que a la miseria de una mente perturbada y debilitada se le añadan los horrores de una sordera absoluta.