De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Su vista, que como muchos hombres de letras siempre se ha visto obligado a cuidar en extremo, también ha sufrido mucho por la vida forzosa en una celda encalada con el destello de la llama de una lámpara de gas por la noche; es consciente de la gran debilidad y el dolor en los nervios de sus ojos, e incluso a corta distancia los objetos se vuelven borrosos. La clara luz del día, cuando hace ejercicio en el patio de la cárcel, a menudo le causa dolor y angustia al nervio óptico, y durante los últimos cuatro meses la conciencia de su vista menguante se ha convertido en una fuente de terrible angustia, y si su encarcelamiento debe continuar, probablemente la ceguera y la sordera deban añadirse a la certeza de su creciente demencia y el naufragio de su razón.
Existen otras aprensiones de peligro que la limitación del espacio no permite expresar al peticionario: su problema principal es el de la locura, su terror principal es el de la locura, y su ruego es que su largo encarcelamiento, con su ruina concomitante, se considere un castigo suficiente, que se ponga fin ahora al encarcelamiento, y que no se prolongue sin sentido o con afán de venganza hasta que su demencia se apodere de su alma al igual que de su cuerpo, y la lleve a la misma degradación y la misma vergüenza.
OSCAR WILDE[41]
Cárcel de Su Majestad, Reading,