De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel ¡Ah! ¡Felices aquellos cuyo corazón puede romperse
y lograr la paz del perdón!
Si no, ¿cómo puede el hombre llevar a cabo su plan
y limpiar su alma de pecado?
Si no es a través de un corazón roto
¿cómo puede nuestro Señor Jesucristo entrar?
*
Y él, el de la amoratada garganta hinchada
y la severa mirada fija
espera las manos santas que llevaron
al ladrón al Paraíso;[31]
pues un corazón roto y contrito
no despreciará el Señor.[32]
El hombre de rojo que lee la Ley
le dio tres semanas de vida,[33]
tres breves semanas en las que curar
su alma de la lucha de su alma
y limpiar toda mancha de sangre
de la mano que sostuvo el cuchillo.
Y con lágrimas de sangre limpió su mano,
la mano que sostuvo el acero,
pues sólo la sangre puede limpiar la sangre
y sólo las lágrimas pueden curar;
y la mancha escarlata de Caín
se convirtió en el níveo sello de Cristo.[34]