De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel El director me ha contado que has escrito pidiendo verme. Es muy amable y afectuoso por tu parte, pero ya se ha mandado una orden al señor Adey y Arthur Clifton (a quien aún no he visto) y, como sabes, sólo se me permiten dos visitas. No pensé que hubiera ninguna posibilidad de que estuvieras en la ciudad. Espero que estés bien y escribiendo mucho. A menudo pienso en ti y en nuestra amistad ininterrumpida, de doce años ya, y aunque lamente con amargura la tristeza que te he traído a ti y a otros amigos, recuerdo con orgullo y gratitud tu caballerosidad y coraje conmigo. Si algún día llega el fin de mi terrible castigo, tú eres una de las pocas personas que quisiera ver y con quien quisiera estar de vez en cuando.
Por favor, saluda de mi parte a Georges Ives.[45] Me conmovió en lo más hondo oír que desea venir a visitarme. En la terrible soledad y el silencio en que vivo, un mensaje o un recuerdo significa mucho. Espero que esté trabajando de firme escribiendo libros. Me alegro sobremanera de que lo conozcas. Es un gran hombre y muy inteligente.
Si tuvieras que comunicarme algo especial —algo aparte de la simpatía y el afecto que me tienes, lo sé—, More Adey, que me escribirá en el transcurso de la próxima quincena, me lo comunicará en su carta. Tiene que escribirme por negocios.