De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel (3) Con respecto a los libros, ha habido un pequeño malentendido. Se te mandó la lista para que añadieras cualquier nuevo libro que se te ocurriera, como las memorias de Stenvenson, etcétera:[69] libros publicados durante mi encarcelamiento. Para ahorrar tiempo y problemas, se consideró más sagaz que no hubiera más retraso. Así que mi lista tendrá que bastarme. Y, de hecho, será una gran bendición para mí —de incalculable servicio—, incluso Ollendorff[70] es inestimable; creo que estudiar una lengua que se ha olvidado es un gran tónico mental, hasta la parte meramente mecánica tiene su valor. No creo que pueda escribir sobre la amabilidad de mi buen amigo Arthur[71] Humphreys, el editor. Me trae un recuerdo muy querido de una placentera amistad literaria. Dale mil gracias de mi parte. Cuando lea a Walter Pater, tendré dos amigos en quien pensar. Con todo, los libros se quedan atrás. Están condenados a un encarcelamiento perpetuo. Pero tal vez suavicen y curen otras mentes afligidas y otros corazones dolidos. Te ruego que me consigas los libros que no están en la lista de Humphreys, que es realmente pródiga. Tal vez en febrero se puedan pedir unos cuantos libros nuevos. Pero estos, ahora, son muy bienvenidos. Los espero con impaciencia.[72]