De profundis
De profundis Si te digo que entre el otoño de 1892 y la fecha de mi encarcelamiento me gasté contigo y en ti más de 5.000 libras en dinero contante y sona nte, letras aparte, te harás una idea de la clase de vida que exigías. ¿Te parece que exagero? Mis gastos ordinarios contigo para un día cualquiera en Londres -en almuerzo, comida, cena, diversiones, coches y demás-sumaban entre 12 y 20 libras, y el gasto semanal, lógicamente proporcionado, oscilaba entre las 80 y las 130 libras. Nuestros tres meses en Goring me costaron (contando, por supuesto, el alquiler) 1.340 libras. He tenido que recorrer paso a paso cada apunte de mi vida con el Receptor de Quiebras. Fue horrible. «La vida llana y alto el pensamiento»