El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere ¡Margarita! ( Pausa.) ¡Dios mío! ¿Qué hacer? ¿Cómo decirle quién es realmente esa mujer? No, no me atrevo. Se moriría de vergüenza... ( Se deja caer en un sillón y esconde el rostro entre las manos. ) TELÓN
Salón en casa de lord Windermere. Puerta a la derecha que conduce al salón de baile, donde toca la orquesta. Puerta a la izquierda, por la que entran los invitados. Puerta en el fondo a la izquierda, sobre la terraza iluminada. Palmeras, flores y muchas luces.
El salón atestado de gente. Lady Windermere, cerca de la puerta, recibiendo a los invitados (DUQUESA DE BERWICK, entrando por el fondo.) DUQUESA.- ¡Qué raro que no esté aquí lord Windermere! ¡Y cuánto tarda míster Hopper! ¿Le reser-vaste los cinco bailes, Agatha? ( Viniendo hacia adelante.)
AGATEA.- Sí, mamá.
DUQUESA.- ( Sentándose en el sofá.) Déjame ver tu carnet. Me alegro de que lady Windermere haya resucitado los carnets. Son la única vanguardia de las madres. ¡Tontuela! ( Tachando dos nombres.) ¡A qué muchacha bonita se le ocurre bailar con unos chicos tan jóvenes! Los últimos valses podrías pasarlos en la terraza con míster Hopper.