El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere ¿Qué hacer? Siento despertarse dentro de mí un sentimiento que yo no conocía. ¿Qué quiere decir esto?... No; la hija no debe ser como la madre; no lo será... ¡Sería horrible! Pero, ¿cómo salvarla? ¿Cómo salvar a mi hija? Un momento de retraso puede arruinar para siempre su vida. ¿Quién puede saberlo mejor que yo? Es preciso que Windermere se ausente de casa; sí, es indispensable... ( Se dirige hacia la izquierda.) Pero, ¿cómo conseguirlo? ¡Hay que hacer algo! ¡Ah!
( Entra LORD AUGUSTO con el ramo todavía en la mano.)
AUGUSTO.- ¡Amiga mía, me tiene usted con el alma en un hilo! ¿No podría usted darme ya un respuesta definitiva?
MISTRESS ERLYNNE. - Escúcheme bien, lord Augusto. Va usted a llevarse a lord Windermere al club inmediatamente, y tratará usted de retenerlo allí todo el tiempo que le sea posible. ¿Me ha comprendido usted?
AUGUSTO.- Pero ¿no decía usted que deseaba verme madrugar?
MISTRESS ERLYNNE. - ( Febrilmente.) ¡Haga usted lo que le digo!
AUGUSTO.- ¿Y qué recompensa?