El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere MISTRESS ERLYNNE.- SÃ; y voy a decirle a usted cuál es... Es el amor que le tiene a usted, lady Windermere.
LADY WINDERMERE.- ¿ Y se figura usted que voy a creerlo ?
MISTRESS ERLYNNE.- ¡Debe usted creerlo! Es la verdad. Su amor a usted fue lo que hizo que se sometiera a mÃ... ¡Oh! Llámelo usted como quiera: tiranÃa, amenazas, lo que usted quiera. SÃ, su amor a usted. Su deseo de evitarle... una vergüenza y un sufrimiento.
LADY WINDERMERE. - ¿Qué quiere usted decir? ¡Es usted una insolente! ¿Qué tengo yo que ver con usted?
MISTRESS ERLYNNE.- ( Humildemente.) Nada. Lo sé... Pero yo le digo a usted que su marido la quiere..., que jamás podrá usted volver a encontrar un amor semejante.... jamás.... y que si renuncia usted a él, dÃa llegará en que tenga usted sed de amor y no lo encuentre, en que mendigue usted amor y le sea negado... ¡Ah, Arturo la quiere a usted!
LADY WINDERMERE.- ¿Arturo? ¿Le llama usted Arturo? ¿Y dice que no hay nada entre ustedes?