El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere LADY WINDERMERE.- ¿No vino aquí una vez invitada por ti? Pues ahora quiero que venga invitada por mí. Me parece que es justo.
LORD WINDERMERE. - ¡Es que no debería de haber venido nunca!
LADY WINDERMERE.- Ya es demasiado tarde para decir eso, Arturo. ( Poniéndose en pie.) LORD WINDERMERE. - ( Poniéndose también en pie.) Margarita, si tú supieses dónde estuvo mistress Erlynne anoche, después que salió de aquí, no te avendrías a estar en la misma habitación que ella.
Fue algo innoble, vergonzoso.
LADY WINDERMERE.- ¡Arturo, no es posible que calle más tiempo! Es mi deber decírtelo.
Anoche...
( Entra PARKER con el abanico de LADY
WINDERMERE y una tarjeta encima de una bandeja. ) PARKER.- Mistress Erlynne ha venido a traer el abanico de la señora, que se llevó anoche equivocadamente. Ha escrito unas palabras en la tarjeta.
LADY WINDERMERE. - Diga usted a mistress Erlynne que tenga la bondad de subir. ( Leyendo la tarjeta.) Dígale también que me alegraré mucho de verla ( Sale PARKER.) Dice que quiere verme, Arturo.
LORD WINDERMERE. - ( Cogiendo la tarjeta y leyéndola.) Margarita, te ruego que no lo hagas.