El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere ¡Mi querido Windermere, la cortesía primero, la moral después!
LADY WINDERMERE. - ( Volviendo.) Me parece que me han sacado un poco favorecida... Yo no soy tan bonita. ( Mostrando la fotografía.) MISTRESS ERLYNNE.- Es usted mucho más.
Pero ¿no tiene usted alguna con su hijito?
LADY WINDERMERE.- Sí que tengo. ¿La preferiría usted?
MISTRESS ERLYNNE. - Sí.
LADY WINDERMERE. - Pues si usted me permite un momento, voy por ella. La tengo arriba.
MISTRESS ERLYNNE.- Siento que se moleste usted por mí, lady Windermere.
LADY WINDERMERE. – ( Dirigiéndose hacia la puerta derecha.) No es ninguna molestia, mistress Erlynne.
MISTRESS ERLYNNE. - Gracias. ( Sale LADY
WINDERMERE.) Parece usted un poco de mal humor esta mañana, Windermere. ¿Cuál es la causa?
Ya ve usted que Margarita y yo estamos en los mejores términos.
LORD WINDERMERE.- No puedo sufrir verla a usted con ella. Además, no me dijo usted la verdad, mistress Erlynne.
MISTRESS ERLYNNE.- No le dije a ella la verdad, querrá usted decir.