El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville Y sacando del bolsillo del chaleco una tarjeta de cortes dorados, se la alargó con una profunda reverencia y Lord Arthur leyó lo siguiente:
Mr. Septimus R. Podgers
Quiromántico Profesional
103ª West Moon Street
—Mis horas son de diez a cuatro —murmuró Míster Podgers mecánicamente— y tengo precios especiales para familias.
—Dése usted prisa —le interrumpió Lord Arthur poniéndose pálido y tendiéndole de nuevo la palma de la mano.
Mr. Podgers miró nerviosamente a su alrededor y corrió la cortina sobre la puerta.
—Necesito cierto tiempo, Lord Arthur. Debería usted sentarse.
—Dése usted prisa —exclamó Lord Arthur de nuevo, golpeando coléricamente con el pie sobre el bruñido suelo.
Mr. Podgers sonrió y sacando del bolsillo una lupa diminuta, la limpió con el pañuelo cuidadosamente.
—¡Listo, veamos! A sus órdenes —dijo.