El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville Su primer pensamiento fue para Sybil, a quien puso un telegrama, anunciándole su inmediato regreso a Londres. Luego ordenó a su ayuda de cámara que hiciera el equipaje para el rápido de la noche. Remuneró con esplendidez a su gondolero y se dirigió hacia sus habitaciones precipitadamente, desbordando de júbilo el corazón. Le esperaban tres cartas: una de Sybil, llena de sentimientos tiernos y compasivos; otra de su madre y la tercera del notario de Lady Clementina. Parecía ser que la anciana señora había cenado con la Duquesa aquella misma noche, deleitando a todo el mundo con su esprit y sus agudezas y se había retirado algo temprano, quejándose del estómago. A la mañana siguiente, fue hallada muerta en su lecho sin apariencias de haber sufrido. Como es natural, se avisó inmediatamente a Sir Matthew-Reid. Pero ya nada se podía hacer y el día 22 fue enterrada en Beauchamp Chalcote. Algunos días antes de morir había hecho testamento, legando a Lord Arthur su casita de Curzon Street y todo el mobiliario, sus efectos personales y todos sus cuadros, exceptuando la colección de miniaturas, que dejaba a su hermana Lady Margaret Rufford, y su collar de amatistas, destinado a Sybil Merton. El inmueble no era un gran valor, pero el notario Míster Mansfield ansiaba que Lord Arthur regresase inmediatamente, de ser posible, pues era preciso pagar una porción de facturas, ya que Lady Clementina nunca había tenido sus cuentas en orden.