El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville Se ha hablado demasiado del pleito por injurias y calumnias que entabló en 1895 al Marqués de Queensberry y que le valió ser condenado a dos años de trabajos forzados. A su salida de la cárcel parecÃa, nos dicen, un rey que vuelve del destierro; pero al entrar en una librerÃa oyó decir a sus espaldas «ése es Oscar Wilde». Esa misma tarde se embarcó para Francia; no volverÃa a ver la luz de Londres. En Calais, el poeta Ernest Dowson lo llevó, para salvar su reputación, a un prostÃbulo. Wilde cumplió con su obligación, pero exclamó: «Never again, it was like coid mutton». En 1900 murió olvidado y pobre en un hotel de ParÃs. En la cinco veces centenaria iglesia de Saint-Germain-des-Près se rezó un responso. El dueño del hotel acompañó el cortejo con una corona fúnebre que decÃa: A mon locateur. El proceso y la cárcel de Oscar Wilde fueron esencialmente un suicidio. El mismo le dijo a André Gide: «Yo querÃa conocer el lado oscuro del jardÃn.» Era un hombre seguro, muy elegante y atlético. Cuando estudiaba en Oxford tres estudiantes irrumpieron en su habitación para romper su colección de porcelanas orientales; Wilde los expulsó a puñetazos.
