El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville Repasó de nuevo, en consecuencia, la lista de sus amigos y allegados, y tras serias reflexiones se decidió por su tÃo el Deán de Chichester. El Deán, hombre muy culto y estudioso, era extremadamente aficionado a los relojes y poseÃa una maravillosa colección de ellos, que abarcaba desde el siglo XV hasta nuestros dÃas. Lord Arthur pensó que esta monomanÃa del buen Deán le ofrecÃa una excelente oportunidad para realizar su proyecto. Pero procurarse una máquina explosiva, presentaba, como es natural, sus dificultades. La GuÃa de Londres no le procuró ningún dato salvador y, por otra parte, no le pareció oportuno informarse en Scotland Yard, donde parece ignorarse la existencia de la facción dinamitera, hasta que no surge el nuevo atentado y, aun asÃ, con las debidas reservas.