El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville —El Conde Ruvaloff me ha dado una nota de presentación para usted —dijo Lord Arthur inclinándose—. Necesito hablarle de un asunto brevemente. Me llamo Smith, Robert Smith, y deseo que me procure usted un reloj explosivo.
—Encantado de saludarle, Lord Arthur —replicó el malicioso y minúsculo alemán riendo—. Pero no se alarme usted; mi deber es conocer a todo el mundo y recuerdo haberle visto una noche en casa de Lady Windermere, que espero continúe sin novedad. ¿Quiere usted hacerme compañÃa mientras termino de almorzar? Tengo un excelente pâté y mis amigos son tan amables que aseguran que mi vino es mejor que el que se bebe en la Embajada alemana.
Y antes de que Lord Arthur se hubiera recobrado de la sorpresa, encontróse sentado en una habitación interior, saboreando el más delicioso Marcobrünner en una copa amarillenta marcada con el monograma imperial, y charlando de la manera más amigable que puede imaginarse con el famoso conspirador.