El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville —Y ahora —dijo Lord Arthur levantándose— haga usted el favor de indicarme qué le debo.
—Es una insignificancia, Lord Arthur, a tal punto, que le cargaré estrictamente el precio de coste. La dinamita vale siete chelines y medio; el reloj, tres libras y diez chelines; los portes, unos cinco chelines. Para mà es siempre un placer servir a un amigo del Conde Ruvaloff.
—Pero, ¿y su trabajo, Herr Winckelkopf?
—¡Oh, no vale nada! Es un recreo para mÃ. Trabajo por amor al arte y vivo exclusivamente dedicado a él.
Lord Arthur depositó sobre la mesa cuatro libras, dos chelines y seis peniques, dio las gracias al minúsculo alemán por su amabilidad y después de haber logrado declinar una invitación para un té en honor de varios anarquistas, que habÃa de celebrarse al sábado siguiente, abandonó aquella casa y se dirigió hacia el Parque.
Durante dos dÃas, vivió en un estado de terrible excitación. Y el viernes a las doce de la mañana se dirigió al Club, en espera de noticias.