El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville P. S.: No deje de contestarme sobre lo que le digo de los lazos. Jennings insiste en que están muy de moda.
Cuando hubo terminado la carta, Lord Arthur tenÃa un aire tan serio y tan afligido, que la Duquesa se echó a reÃr a carcajadas.
—En la vida volveré a enseñarte otra carta de muchacha, querido Arthur. Pero, ¿qué te parece lo del reloj? Debe ser un invento extraordinario. Por mi parte, me gustarÃa tener uno.
—No me inspiran gran confianza esos relojes —dijo Lord Arthur, sonriendo tristemente. Y, después de besar a su madre, salió de la habitación.