El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville Cuando hubo llegado a su cuarto, se dejó caer en un sofá, con los ojos llenos de lágrimas. Había hecho todo lo posible por realizar el crimen y había fracasado por dos veces; aunque no ciertamente por culpa suya. Había intentado cumplir con su deber, pero parecía como si su propio destino le traicionase. Sentíase abrumado por la evidente esterilidad de sus buenas intenciones, por la inutilidad de sus esfuerzos en obrar moralmente. Quizás fuera preferible romper para siempre su matrimonio. Sybil sufriría, es verdad; pero el sufrimiento no era posible que malograra una naturaleza tan noble como la suya. En cuanto a él, ¿qué importaba? Siempre hay alguna guerra en el mundo, donde puede morir un hombre; alguna causa por la cual puede dar su vida. Y si la vida no tenía atractivo para él, la muerte no le asustaba. ¡Que se cumpliese su destino! Él no haría nada por impedirlo.