El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville —Porque le debo toda mi felicidad —murmuró Lord Arthur, dejándose caer sobre un sillón de mimbre.
—¿Y qué es lo que le debe usted, mi querido Lord Arthur?
—¡A Sybil! —replicó ofreciendo las rosas a su mujer y contemplando sus ojos color violeta.
—¡Qué tonterÃa! —exclamó Lady Windermere—. ¡En mi vida he oÃdo un disparate mayor!