El Pescador y su alma
El Pescador y su alma Salió del mercado, y se encaminó hacia la playa donde se puso a meditar sobre qué debería hacer.
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Al mediodía, el Pescador recordó que cierta vez uno de sus compañeros le había hablado de una bruja joven que vivía en una caverna al extremo de la bahía, y que era muy sabia en brujerías. De inmediato echó a correr en dirección a la caverna. Tan veloz que una nube de polvo le seguía al correr por la arena de la playa.
La joven bruja adivinó la l egada del Pescador por una picazón que sintió en la palma de la mano; se soltó entonces la roja cabel era y se puso a reír. Se quedó de pie a la entrada de la caverna, teniéndo en la mano una rama de cicuta florida.