El Pescador y su alma
El Pescador y su alma Pero la sirena negó moviendo tristemente la cabeza, mientras decÃa:
—Tienes un alma humana. Sólo podrÃa amarte yo si tú te desprendieses de tu alma.
Entonces el joven pescador se dijo:
—¿De qué me sirve mi alma? No puedo verla, no puedo tocarla, no la conozco. La despediré, y podré ser feliz.
Y de sus labios surgió un grito de alegrÃa, y poniéndose de pie en su barca extendió los brazos hacia la sirena, y le dijo:
—Expulsaré a mi alma, y entonces seremos novios, y viviremos juntos en lo más profundo del mar, y me mostrarás todo lo que has cantado, y yo haré todo lo que quieras, y ya nunca podrán separarse nuestras vidas.
Y la sirenita rió alegremente, escondiendo el rostro entre las manos.
—Pero ¿cómo podré desprenderme de mi alma? —preguntó el pescador—. Dime qué debo hacer y lo haré ahora mismo.
—¡Ay! —repuso la sirenita—. ¡Yo no lo sé! Los hijos del Mar no tenemos alma.
Lo miró con sus ojos ardientes y se hundió en lo profundo.
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