El Príncipe feliz
El Príncipe feliz -“Aquí hace mucho frío” -dijo al fin- “pero me quedaré contigo por una noche y seré tu mensajera.”
-“Gracias golondrinita” -con testó el Príncipe.
Entonces la golondrina arrancó el gran rubí del puño de la espada del Príncipe, y llevándolo en el pico, voló sobre los techos de la ciudad.
Pasó sobre la torre de la catedral, donde estaban esculpidos unos ángeles en mármol blanco. Cruzó cerca del palacio y oyó la música del baile. Una preciosa joven se asomó al balcón junto a su novio.
-“¡Qué maravillosas son las estrellas!” -dijo él a la muchacha- ¡y también qué asombroso el poder del amor!”
-“Espero que mi vestido esté terminado a tiempo para el baile oficial” -respondió ella-. “He mandado bordar en él, pasionarias; pero las costureras son tan perezo sas...” La golondrina pasó por encima del río, y vio la luz de los fanales colgados en los mástiles de los barcos.