El Retrato de Dorian Gray
El Retrato de Dorian Gray —No te cases, Dorian. Los hombres se casan porque están cansados; las mujeres, porque sienten curiosidad: unos y otras acaban decepcionados.
—Creo que no es probable que me case, Harry. Estoy demasiado enamorado. Ése es uno de tus aforismos. Lo estoy poniendo en práctica, y hago todo lo que recomiendas.
—¿De quién te has enamorado? —preguntó lord Henry, después de una pausa.
—De una actriz —dijo Dorian Gray, ruborizándose.
Lord Henry se encogió de hombros.
—Es un debut bastante corriente.
—No dirÃas eso si la vieras, Harry.
—¿Quién es?
—Se llama Sibyl Vane.
—Nunca he oÃdo hablar de ella.
—Nadie ha oÃdo. Pero todo el mundo oirá algún dÃa. Es un genio.
—Mi querido muchacho, ninguna mujer es un genio. Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen nada que decir, pero lo dicen encantadoramente. Representan el triunfo de la materia sobre la mente, de la misma manera que los hombres representan el triunfo de la mente sobre la moral.
—¿Cómo puedes decir una cosa asÃ, Harry?