El Retrato de mÃster W.H.
El Retrato de mÃster W.H. -Es lo que hiciste para mÃster Cyril Graham -exclamó su mujer-; y si este señor desea comprarlo, déjale que lo adquiera.
-¿Para mÃster Cyril Graham? -repetà yo-. ¿Pintó usted el retrato de mÃster W. H.?
-No entiendo lo que usted quiere decir -replicó él, poniéndose muy colorado.
Bueno, todo el asunto fue realmente terrible. La mujer lo soltó todo. Yo le di cinco libras cuando me marché. No puedo soportar el pensar en ello ahora, pero, desde luego, estaba furioso. Me fui inmediatamente al apartamento de Cyril, y esperé allà tres horas antes de que volviera él a casa, con la horrible mentira mirándome a la cara, y le dije que habÃa descubierto su falsificación. Se puso muy pálido y dijo:
-Lo hice sólo por ti. Tú no querÃas dejarte convencer de ningún otro modo. Eso no afecta a la verdad de la teorÃa.
-¡La verdad de la teorÃa! -exclamé-; cuanto menos hablemos de ello, tanto mejor. Tú mismo no creÃste nunca en ella; si hubieras creÃdo, no habrÃas cometido una falsificación para probarlo.
Cruzamos palabras fuertes, y tuvimos una tremenda discusión. Supongo que fui injusto. A la mañana siguiente estaba muerto.»
-¡Muerto! -exclamé.