El Retrato de míster W.H.
El Retrato de míster W.H. -Sí; se disparó un tiro con un revólver. Algo de sangre salpicó el marco del cuadro, exactamente en el sitio en que se había pintado el nombre. Cuando yo llegué -su criado había enviado a buscarme inmediatamente-, ya estaba allí la policía. Había dejado una carta para mí, escrita evidentemente en la mayor agitación y agotamiento mental.
-¿Qué ponía? -pregunté.
-¡Oh!, que creía absolutamente en Willie Hughes; que la falsificación del retrato la había hecho simplemente haciéndome una concesión y que no invalidaba en lo más mínimo la verdad de la teoría, y que, a fin de probarme qué firme e inquebrantable era su fe en todo el asunto, iba a ofrecer su vida en sacrificio al secreto de los So netos. Era una carta necia y demencial. Recuerdo que terminaba diciendo que me confiaba la teoría de Willie Hughes, y que me tocaba a mí presentarla al mundo y desvelar el secreto del corazón de Shakespeare.
-Es una historia la mar de trágica -exclamé-, pero ¡,por qué no realizaste sus deseos?
Erskine se encogió de hombros.
-Porque es una teoría completamente errónea, desde el principio al fin -respondió.