El Retrato de míster W.H.
El Retrato de míster W.H. por la pura magia de su personalidad, pero que no dejaba de ser por ello una vergüenza-. Sin embargo, puesto que Shakespeare le perdonaba, ¿no debiéramos también nosotros perdonarle? A mí no me interesaba curiosear en el misterio de su pecado.
El hecho de que abandonara el teatro de Shakespeare era un asunto diferente, y yo lo investigué largo y tendido. Finalmente, llegué a la conclusión de que Cyril Graham se había equivocado al considerar que era Chapman el comediógrafo rival del soneto LXXX. Obviamente era a Marlow à quien se aludía. En el tiempo en que se escribieron los Sonetos, expresión tal como «la altiva vela desplegada de su gran verso»
no podría haberse aplicado a la obra de Chapman, por adecuada que pudiera ser al estilo de sus obras tardías de la época jacobea. No, era Marlow claramente el dramaturgo rival de quien hablaba Shakespeare en términos tan laudatorios, y ese
... afable espectro familiar
que de noche le ceba con saberes,