El Retrato de míster W.H.
El Retrato de míster W.H. Pero a quien no pudo retener por amor, no quiso retener por fuerza. Willie Hughes pasó a ser miembro de la compañía teatral de lord Pembroke, y, acaso, en el corral de la taberna Red Bull, representara el papel del delicado favorito del rey Eduardo. Parece que a la muerte de Marlow volvió con Shakespeare, que, a pesar de lo que sus compañeros pudieran pensar del asunto, no tardó en perdonar la obstinación y la traición del joven actor.
¡Qué bien había trazado Shakespeare, además, el temperamento del joven actor! Willie Hughes era uno de aquellos
que no hacen lo que más hacer demuestran,
que, conmoviendo a otros, son cual piedra.
Podía representar el amor, pero no podía sentirlo; podía imitar la pasión, sin experimentarla.
En el rostro de muchos su falacia
escrita está con ceños y en arrugas,
pero no era así en el caso de Willie Hughes. En un soneto de loca idolatría, dice Shakespeare: Los cielos al crearte decretaron
que en tu rostro amor dulce moraría:
comoquiera pensaras o actuaras
tus miradas dulzor sólo dirían.