El ruiseñor y la rosa
El ruiseñor y la rosa -Dijisteis que bailarÃais conmigo si os traÃa una rosa roja -le dijo el estudiante. He aquà la rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderéis cerca de vuestro corazón, y cuando bailemos juntos, ella os dirá lo mucho que os amo.
Pero la joven frunció las cejas.
-Temo que esta rosa no se armonice bien con mi vestido -respondió- Además, el sobrino del chambelán me ha enviado varias joyas de verdad y ya se sabe que las joyas cuestan más que las flores.
-¡Oh, a fe mÃa que sois una ingrata! -dijo el estudiante lleno de cólera.
Y tiró la rosa al arroyo.
Un pesado carro la aplastó.
-¡Ingrato! -dijo la joven-. Os diré que os portáis como un grosero, y después de todo,
¿qué sois? Un simple estudiante. ¡Bah! No creo que podáis tener nunca hebillas de plata en los zapatos como las del sobrino del chambelán.
Y levantándose de su silla, se metió en su casa.